Anárquico sector educativo de Guerrero

* Protestan con marchas, cierre de vialidades y paro de labores; la autoridad ni se inmuta

* Aplican la fuerza pública a normalistas; como respuesta a sus peticiones

* El secretario de educación, Marcial Rodríguez Saldaña, no atiende a los reclamos y piden su salida

El mismo día que normalistas de Ayotzinapa realizaban su enésima protesta en exigencia de la aparición de 45 colegas, lo que ocurre a pesar que el gobierno federal concluyó que estaban muertos, estudiantes de la normal Rafael Ramírez también protestaron pero a estos últimos los reprimieron por bloquear la autopista.

En tanto, empleados del Colegio de Bachilleres realizaron una desquiciante manifestación para demandar al director Jesús Villanueva Vega mesas de negociación sobre demandas laborales, lo que finalmente ocurrió; sin embargo, se emplazó a huelga a la institución educativa para el primer día de febrero, lo que ocurre por primera vez en 40 años de existencia que está próxima a cumplir.

Al bloqueo de la autopista hecho por trabajadores del Colegio de Bachilleres el miércoles 25 se sumó un contingente de trabajadores de Protección Civil estatal, el que demandó a la autoridad correspondiente el cese de subsecretario Ricardo Ramírez Ibarra y del encargado de Finanzas, Víctor Parra Gómez, a los que acusan de vender plazas.

Ese mismo miércoles se cumplieron tres días de bloqueos en Tlapa, región de La Montaña, por maestros y padres de familia de la Secundaria Técnica Juan N. Álvarez, quienes demandaron la construcción de la escuela. Ese día hubo visos de solución tras que el alcalde Gilberto Solano Arreaga gestionó una reunión de los inconformes con funcionarios de la SE y del Instituto Guerrerense de Infraestructura Educativa (IGIFE). La respuesta que tenían antes de iniciar la protesta es que no hay condiciones físicas para construir el plantel en el lugar donde se pide.

En la víspera, el lunes 23 en Acapulco, docentes y trabajadores administrativos del plantel de la colonia Emiliano Zapata del Colegio de Bachilleres declararon un par de labores en exigencia de la recontratación de Diógenes Martínez Morales, cesado de modo injustificado y arbitrario; la molestia es también porque el director de la institución pretende basificar a dos empleados eventuales contratados recientemente.

En Acapulco, además se dio un paro de labores el martes 24 de maestros agremiados a la CETEG, quienes demandaron el cumplimiento a diversas demandas de tipo laboral que ya están presuntamente aceptadas por la Secretaría de Educación Guerrero, pero no se han cumplido; también la incorporación de 3 mil maestros al famoso FONE con el que se pretende regularizar a maestros fuera de nómina.

El sector educativo en caos mientras que el encargado del área, Marcial Rodríguez Saldaña, propina excusas a diestra y siniestra. Lo último que publicó en su cuenta de Facebook es que se enfermó de Covid. La última actividad reportada, ya con las protestas encima, es que acudió a la comunidad de Petaquillas, municipio de Chilpancingo, a repartir uniformes gratuitos.

 

Ciudad sin vías

Es mitad de semana y los habitantes de la capital de la entidad salen, como de costumbre, a oficinas, mercados y centros de trabajo. Al mediodía, el paso hacia el sur de la ciudad es imposible; transitar con rumbo a Acapulco, ya sea por autopista o carretera libre, imposible.

El contingente de empleados del Colegio de Bachilleres ya está apostado en las vías que conducen a la sede del Ejecutivo estatal pero también en la calle que se junta con el bulevar, el cruce que va a las oficinas de la SEG, la Secretaría de Salud y el hospital del ISSSTE. Pero la molestia comenzó desde la semana anterior porque hubo retraso en el pago de la primera quincena de enero.

Cuando los empleados del Colegio de Bachilleres se dirigen a bloquear la autopista, se les unen los trabajadores inconformes de Protección Civil.

Conductores del transporte público evaden un bloqueo, pero cuando se dan cuenta, hay otro adelante; los contingentes de manifestantes se mueven por el bulevar rumbo a la entrada a la autopista y hacen difícil el tránsito vehicular. De cuatro a cinco horas dura la protesta y la ciudadanía demora dos horas para regresar a casa en un trayecto que cuando está despejado el camino es de 30 minutos.

Policías antimotines han sido movilizados pero la cantidad de manifestantes es cinco veces mayor. A las 16 horas hay temor de que los manifestantes intenten tomar palacio de gobierno y ahí se quedan. Los temores son infundados porque los manifestantes solo querían hacer sentir la presencia.

Personal de confianza del director del Colegio de Bachilleres llega a pedir paz. En ese momento comienza la negociación a la que se había negado, siendo la primera vez que un director general evadía a los trabajadores agremiados. Por su parte, de la Secretaría General de Gobierno mandan a un subsecretario para pedir a los empleados de Protección Civil que desistan de bloquear y atenderán sus quejas. No se supo si despidieron a los funcionarios impugnados.

Los antimotines finalmente actuaron la tarde del viernes 27. Hasta donde se pudo deducir, los bloqueos carreteros se pueden realizar hasta el jueves, porque los fines de semana se cuida que los turistas transiten sin problemas y pagando el peaje correspondiente; tampoco se permiten bloqueos en puentes vacacionales.

La represión a normalistas y también maestros de la Rafael Ramírez se dio tras realizar una marcha que concluyó en la estrada a la autopista en donde se junta con el bulevar Vicente Guerrero, procediendo después a bloquear los cuatro carriles. Buscaban una reunión con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda para demandar que continúe el proceso de promoción laboral para ocho académicos, iniciado el año pasado.

También demandaron los alumnos y maestros de la normal Rafael Ramírez 58 plazas para egresados La protesta inició desde el lunes 21 con suspensión de clases. Tras bloquear una hora los cuatro carriles, dos de la autopista y dos del bulevar, policías antimotines comenzaron a replegar a los manifestantes usando los escudos que llevaban y lanzaron gas lacrimógeno.

Los alumnos de la Rafael Ramírez comentaron que, así como suelen hacer los normalistas de Ayotzinapa, quisieron presionar a las autoridades estatales para la solución de sus demandas pero no los reciben como sí lo han hecho con los de Ayotzinapa, que hasta el presidente de la república los ha atendido.

Por su parte, alumnos de Ayotzinapa y padres de los 45 normalistas asesinados en Iguala en 2014 marcharon en esa ciudad de la región Norte para demandar que se cumplan las órdenes de aprehensión contra militares que están presuntamente involucrados en los sucesos sangrientos del 26 de septiembre de 2014, además de deplorar que no haya sentencias contra los ya aprehendidos.

A diferencia de otras marchas, los normalistas de Ayotzinapa se abstuvieron de cometer vandalismo; el abogado Vidulfo Rosales Sierra lamentó, como lo ha hecho en protestas recientes, que el gobierno federal que preside Andrés Manuel López Obrador no resuelva y que está actuando como el anterior gobierno, periodo en donde se dio la agresión contra los normalistas.

En información adicional, empleados del sector salud amenazaron con renuncia masiva porque ya no aguantan el trato despótico y grosero de la secretaria de Salud, Aidé Ibárez Castro, quien da privilegios a los médicos cubanos que llegaron a la entidad recientemente. A fines del año concluido, empleados amenazaron con paro total de labores para exigir que la encargada del sector no practique el nepotismo que tanto ha criticado el gobierno federal, ya que dio cargos a esposo e hija.

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