Coyunturas políticas: Gustavo Alarcón no recibirá recinto ferial inconcluso

* No hay presupuesto

Rafael Solano

El presidente municipal de Chilpancingo, Gustavo Alarcón Herrera, recalcó que no recibirá el recinto ferial sin estar concluido en óptimas condiciones para abrirlo a la ciudadanía. Es una obra en la que el gobierno federal invirtió presuntamente 425 millones de pesos y que estaría por convertirse en un ‘elefante blanco’ al no encontrársele ningún uso pues ha sido descartado para que regrese a ese espacio la feria de Navidad y Año Nuevo. La obra arrancó con una inversión inicial de 269 millones de pesos; posteriormente, debido a retrasos, ampliaciones y a la posposición de sus fechas de entrega, el presupuesto se incrementó a 327 millones de pesos en 2024, y en 2025 se destinaron 98 millones de pesos adicionales para su conclusión.

A través de un comunicado el alcalde de Chilpancingo indicó que la obra iniciada en abril de 2022 y ejecutada en su totalidad con recursos de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), instancia que ha sido la responsable del manejo de dichos recursos.

El primer fin de semana del presente mes, el presidente municipal, acompañado de personal de la Secretaría de Obras Públicas del Ayuntamiento, realizó una revisión física del recinto ferial. Derivado de esa supervisión, se constató que la obra no se encuentra concluida en su totalidad y presenta visibles desperfectos estructurales. En la información oficial que circuló, se resaltó que la entrega tentativa sería el lunes 13, pero dicha entrega no se realizó.

El viernes 17, el presidente municipal fijó una postura al respecto y a través de un comunicado, recalcó que «no es posible recibir el recinto ferial en las condiciones actuales». Agregó que aceptar una obra inconclusa implicaría trasladar al Ayuntamiento costos, obligaciones y responsabilidades que no le corresponden, comprometiendo recursos que pertenecen al pueblo de Chilpancingo.

A ver qué pasa. Lo cierto es que van varios fines de año que los habitantes de la capital de la entidad y municipios vecinos se la pasan tristes porque no hay bullicio. Está así desde época de la pandemia del Covid-19.

PASANDO A UN TEMA DISTANTE, maestros del estado del Programa Nacional de Inglés (PRONI) se manifestaron para exigir el pago de sus salarios, que no reciben desde hace cuatro meses. Los inconformes señalaron que el mes de diciembre fue el último mes en el que recibieron el pago de sus quincenas. Indicaron que en esta situación se encuentran alrededor de 250 maestros en las diferentes regiones del estado, quienes en su mayoría son padres de familia y tienen que llevar un sustento a sus hogares. Los manifestantes expusieron que en años anteriores, el gobierno estatal los había apoyado, solventando préstamos a la federación para cubrir sus salarios; en esta ocasión no han recibido esta ayuda.

Hasta donde se sabe, agremiados al sindicato de trabajadores académicos amenazaron con suspender labores a partir del jueves 16, un día antes que los maestros de inglés protestaran, por una serie de adeudos. Surtió efecto que anunciaran la protesta porque llegaron negociadores del gobierno estatal a pedir paz; hasta donde se conoce del tema, imitaron a los empleados de Protección Civil que dos semanas antes, cuando arreciaban los incendios forestales, asumieron que no saldrían a atender ninguna emergencia porque no les pagaban viáticos.

Al parecer, no se trata de un ‘jineteo’ de dinero, de que alguien o algunos tomen el presupuesto de las dependencias para fin propio, sino que el exceso de programas sociales como pensiones, becas y subsidios tiene al país al borde de la insolvencia.

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