Manifestaciones violentas impiden avances en caso Ayotzinapa, afirma  exombusman Ramón Navarrete

* Considera que ha habido mucho manoseo político y judicial en torno al caso

* Durante su cargo como presidente de la Comisión de derechos humanos en Guerrero le tocó conocer la situación de los hechos, trasladándose de inmediato a Iguala

Marcial Campuzano

La violencia ejercida por los estudiantes de la normal de Ayotzinapa en las movilizaciones que han emprendido para exigir la presentación de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala, ha sido un factor que no ha ayudado a la investigación de los hechos, afirmó Ramón Navarrete Magdaleno, ex presidente de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Guerrero.

Al cumplirse 11 años de la desaparición de los normalistas, Ramón Navarrete recordó que desde un principio advirtió a los estudiantes que “la violencia nunca es el camino para lograr la justicia”. Subrayó que la Comisión acompañó en todo momento su lucha, pero sin avalar acciones violentas.

El ex ombudsman guerrerense reconoció que el tiempo ha jugado en contra de la investigación. “Han pasado 11 años y no tenemos resultados palpables. Eso nos impide estar abrazados a la posibilidad de que en el corto plazo haya un resultado que deje satisfechos a quienes estamos en espera de justicia”.

Respecto a los avances, indicó que el proceso ha sido “muy complejo”, con liberaciones, nuevas órdenes de aprehensión y versiones encontradas. A su juicio, el caso ha tenido “mucho manoseo” político y judicial, lo que ha impedido una conclusión clara.

Sobre la llamada “verdad histórica”, señaló que fue una versión oficial que dividió opiniones, pero que finalmente fue desechada. Sin embargo, lamentó que en años recientes se haya retomado como posible línea de investigación, pese a que ya había sido rechazada.

Recordó la noche del 26 de septiembre de 2014, cuando recibió una llamada que lo alertó de un enfrentamiento en Iguala entre normalistas y fuerzas de seguridad. “A las 10 de la noche me trasladé con mi delegado y encontramos un escenario complicado, con lluvia, miedo y confusión”.

Relató que desde ese momento la Comisión de Derechos Humanos se integró a la búsqueda de los estudiantes, acompañando a sobrevivientes que estaban declarando ante el Ministerio Público y trasladándolos de manera segura hasta Ayotzinapa.

El ex titular de Derechos Humanos destacó que los jóvenes se encontraban en estado de shock y temían represalias. Incluso, al inicio ocultaban sus nombres y se negaban a declarar. Con el tiempo, se convencieron de dar sus testimonios completos para que avanzaran las investigaciones.

Sobre la tragedia del equipo de futbol Los Avispones, Navarrete indicó que la información fluyó de manera fragmentada y fue hasta que visitaron hospitales cuando confirmaron que también había víctimas ajenas a la normal.

Aseguró que la Comisión Estatal de Derechos Humanos actuó con autonomía y que toda la documentación recabada fue turnada a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, al ser un caso de carácter nacional.

En cuanto a la participación de otras autoridades, dijo no haber tenido comunicación directa con el entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, pero sí con funcionarios estatales que se encontraban en el lugar. Negó que el gobierno federal o estatal le hubiera prohibido hacer declaraciones o que intervinieran en el trabajo que realizaban.

Ramón Navarrete subrayó que en aquellos días las oficinas de la Comisión se convirtieron en el único espacio donde los normalistas aceptaban reunirse, incluso con autoridades federales, incluido el entonces procurador general de la República Jesús Murillo Karam.

Sobre las protestas actuales, lamentó que la violencia siga siendo parte de las movilizaciones de los normalistas y de otras normales rurales. Las primeras marchas tuvieron un respaldo ciudadano muy amplio, pero la gente se desencantó al ver enfrentamientos y gases lacrimógenos, apuntó.

Consideró que ese desgaste social explica por qué hoy las manifestaciones están prácticamente limitadas a los estudiantes, a diferencia de los primeros meses cuando participaron madres de familia, empresarios y comerciantes.

El ex presidente de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos de Guerrero reiteró su esperanza de que algún día se conozca el destino de los 43 desaparecidos, pero insistió en que la violencia no ha permitido avanzar en las investigaciones”.

Atacan con petardos instalaciones militares

En lo que fue su primer acto violento de su actual jornada de protestas, estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa atacaron con petardos las instalaciones de la 35 Zona Militar que colindan con el boulevard “Vicente Guerrero”. En respuesta los soldados lanzaron gases lacrimógenos para dispersarlos.

La movilización ocurrió el lunes 22 de septiembre al mediodía, cuando los normalistas llegaron hasta el acceso principal de las instalaciones militares, tras realizar un mitin en la Autopista del Sol a la altura del Parador del Marqués.

En su manifestación, los estudiantes reiteraron su exigencia de justicia y de que el gobierno federal entregue resultados concretos en las investigaciones por la desaparición de los 43 normalistas en Iguala, ocurrida en septiembre de 2014.

Al arribar al cuartel, los jóvenes realizaron pintas con consignas en los muros de acceso. Posteriormente, lanzaron petardos hacia el interior de las instalaciones militares, lo que provocó una respuesta inmediata de los elementos de la Secretaría de la Defensa Militar.

Desde dentro del cuartel, los soldados repelieron la agresión con gases lacrimógenos, generando un enfrentamiento que duró varios minutos.

La confrontación obligó al cierre momentáneo de la circulación en los carriles norte–sur del boulevard “Vicente Guerrero” que es paso obligado de la Autopista del Sol y de la carretera federal México-Acapulco, debido a la densa nube de gas que cubrió la zona.

Automovilistas y transeúntes reportaron dificultades para respirar, lo que precipitó la retirada de los estudiantes hacia sus vehículos.

Usuarios de redes sociales cuestionaron el uso de petardos, debido a que en las inmediaciones del área atacada se localiza el Hospital Militar y hay planteles educativos.

Los manifestantes señalaron que su acción responde al rechazo por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) a entregar más de 800 folios de información solicitados por la Fiscalía Especial para el caso Ayotzinapa.

De acuerdo con los normalistas, esos documentos contienen datos que servirían para esclarecer la desaparición de sus compañeros y deslindar responsabilidades de las fuerzas armadas.

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