Isabel Ayala Nava, el amor último de Lucio Cabañas

 

Transcribir lo publicado en la revista Proceso No. 1 400 -de agosto de 2004-, de su corresponsal en Acapulco -Gloria Leticia Díaz-, es reconocer otras facetas del célebre guerrillero Lucio Cabañas Barrientos: como su romance con la última mujer que estuvo a su lado, Isabel Ayala Nava, madre de su única hija, Micaela Cabañas Ayala. Es también como escudriñar las entrañas vivas del guerrillero: su amor por la mujer de los ojos verdes, por el fruto de ese amor -que no lograría conocer-, los desacuerdos con las cabezas visibles de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, el juego inevitable con la muerte y la boda simbólica en la montaña, a la orilla del río -único testigo de aquel romance guerrillero-.

Isabel Ayala Nava -durante la entrevista avecindada en la comunidad de Xaltianguis- revivió aquellos pasajes de su vida al lado del rebelde suriano. Quizá su testimonio logre explicar el distanciamiento que tuvo con los familiares del guerrillero luego de dar a luz a la única hija.

La también ex guerrillera recordó con cariño su boda con el profesor en la sierra guerrerense:

“Una cosa muy bonita fue el casamiento simbólico. Me dijo, ya no nos dieron tiempo de casarnos, porque la mesa directiva decía que no podíamos casarnos en la sierra, que no podían llevar a un juez, porque no querían que se supiera dónde estaba el grupo. Me dijo -refiriéndose a Lucio-: ‘te propongo hacer un matrimonio, pero solo entre tú y yo’. Agarró su mochilita y nos fuimos a un río. En la playita había una enredadera silvestre con flores blancas; cortó unas ramitas, las enredó y me las puso en la cabeza. Nos paramos frente a frente, Lucio me dijo: ‘Prometo amarte y respetarte todos los días de mi vida’, y me puso un anillito que hizo de bejuco. Ese día lo sentí más unido a mí”.

Isabel, a quien en el Partido de los Pobres y en la Brigada la conocían con el seudónimo de “Carmelita”, sostuvo en su entrevista con la corresponsal de Proceso, que una de las acciones donde participó acompañando a Cabañas Barrientos fue el enfrentamiento con los militares en Yerbasantita, en la sierra de Coyuca de Benítez, de la que recuerda: “yo estaba tirada, paralizada, Lucio creyó que me habían herido y ordenó la retirada…”

Debido al embarazo y a los problemas que ocasionaba a la movilización de los guerrilleros, Isabel abandonó el grupo el 16 de marzo de 1974 y fue enviada con los familiares de Lucio a una colonia de Acapulco, donde vivían doña Rafaela y los medios hermanos del profesor de Atoyac: Bartola, Juana y Conrado.

Rememoró con nostalgia la despedida de su amor y compañero de armas: “estaba sentado en una piedra con su sombrerito, triste, casi llorando, su arma sobre las piernas. Me dijo ‘no te preocupes, después te voy a mandar a traer’. Antes de irme, le dije estas palabras que no se me van a olvidar nunca: ‘Presiento que nunca más en la vida nos vamos a ver, y así fue”.

Isabel Ayala, el amor del profesor guerrillero de acuerdo con las informaciones recabadas, fue asesinada el 3 de julio de 2011, hacia la 1:30 p.m, junto a su hermana Reyna Ayala Nava, por dos sujetos, quienes les dispararon desde un vehículo en marcha cuando salían de un templo en la comunidad de Xaltianguis, municipio de Acapulco, sin que a la fecha se sepa el verdadero motivo y el final triste de quién asistía a los eventos donde se conmemora la muerte de su ex compañero fundador de PDLP y de la Brigada Campesina de Ajusticiamiento del Partido de los Pobres.

 

* Colaboración próxima a publicarse en el libro EL ÚLTIMO DISPARO, Versiones de la guerrilla de los 70,s

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