El gobierno federal, entrampado en el tema del nuevo hospital del Issste

* Rafael Trani ve intenciones electoreras en el anuncio de su construcción; si la 4T no cumple, podría perder Acapulco, prevé

* Opacas y pésimas administraciones del inmueble han dejado que Mundo Imperial se adueñe del mercado: José Cedano

El secretario general de Gobierno de Guerrero, Ludwig Marcial Reynoso Núñez, se apresuró a acallar las protestas que provocó el anuncio no oficial de que el gobierno federal planea construir un hospital del Issste en el espacio que ahora ocupa el Centro Internacional Acapulco.

Lo hizo a principios de semana en el peor tono autoritario de la 4T: “Es una decisión del presidente de la República; son terrenos del gobierno federal, son recursos del gobierno federal”. Por tanto, los acapulqueños no tienen nada que decir sobre el tema, aunque la obra se haga en su ciudad, le faltó decir para completar la idea.

Luego, en un intento para verse como buen cuatroteísta, trató de emular al líder de la 4T, al usar incluso sus palabras: quienes se oponen “tratan de politizar el tema; es politiquería”.

Aún no es anuncio oficial, admitió, pero “lo anunciará el Issste en próximos días. Si nos dan permiso, lo anunciará el gobierno del estado. Es un hecho”.

Las declaraciones del funcionario estatal fueron transmitidas por el noticiero N+ de Televisa Guerrero, que lo entrevistó al respecto.

A juzgar por lo que sucedió después, puede concluirse que esta amenaza velada del secretario de Gobierno atemorizó a los turisteros de Acapulco, que ya para entonces habían convocado a conferencia de prensa para fijar postura al respecto, el martes 6 de junio en el salón de Los Espejos del hotel Emporio.

En este encuentro, representantes de los más diversos sectores de la comunidad acapulqueña se resistieron a fijar una postura contundente ante el anuncio, precisamente con el argumento de que éste no era oficial.

Eso sí, todos ellos manifestaron, en los más diversos tonos, su oposición a la posibilidad de que tal proyecto llegue a ser realidad. Hospital, sí; en el lugar del Centro Internacional Acapulco, no, parece ser el consenso de los inconformes.

Pero un prominente turistero, de los que no subieron al presídium esa mañana, no estuvo de acuerdo con ese consenso aparente: José Cedano Galera, ex presidente del Colegio de Licenciados en Turismo y articulista en temas turísticos, manifestó sus desacuerdos en un extenso texto que subió a redes sociales.

“Reunión tardía, a modo y timorata”

Para Cedano, la “reunión” fue “tardía” y en ella “se manejaron conceptos muy erróneos” en lo que hace al origen del centro de convenciones.

Señaló que el mismo presidente del Colegio de Arquitectos, este sí en la mesa del presídium, “desconoce cuánto se necesita para rehabilitar el CIA”.

Escribió que ya debería estar operando un comité de financiación para la rehabilitación del inmueble. De hecho, precisó, “se tenía que haber integrado cuando Zeferino (Torreblanca Galindo, entonces gobernador) engañó a todos anunciando la concesión a Cabbsa, que no hizo nada para su mejora, y aun así, solapado por Ernesto Rodríguez (a la sazón secretario de Turismo del estado), se les indemnizó por cerca de 90 millones de pesos”.

Acusó: “pésimas administraciones” han dejado “el negocio del turismo de congresos al Mundo Imperial”, y se preguntó si esto es “casualidad o había intereses como comisiones a funcionarios de turismo”.

Fustigó la opacidad con que es administrado el centro de convenciones: “¿A dónde va el dinero de los autobuses que estacionan hasta en césped todos los fines de semana?”.

Sintetizó: el encuentro de los opositores al proyecto federal con la prensa “fue una reunión a modo, timorata”, y denunció que quienes dirigieron la conferencia “me negaron el uso de la voz”.

Otra voz experta

Ya días antes, en entrevista con la periodista Verónica Castrejón Román, el subcoordinador del Comité Técnico de Desarrollo Urbano del Municipio de Acapulco, Rafael Trani Cabrera, consideró una grave equivocación la intención del gobierno federal de construir el nuevo hospital en donde se ubica el Centro Internacional Acapulco, pues sólo su demolición costaría más de 2 mil millones de pesos, casi lo mismo que la obra.

Criticó el hecho de que “no hay aún ninguna información oficial sobre ese despropósito que pasa por encima de los reglamentos municipales, pues el uso del suelo de ese equipamiento urbano no permite la construcción de un hospital en ese lugar”.

La idea es tan mala que, vaticinó, no habrá en Guerrero ningún director responsable de obra que autorice la construcción, “pues nadie va querer ser señalado por ello”.

Trani Cabrera consideró que el gobierno federal debería someter el asunto a consulta pública y luego acatar la voluntad de los acapulqueños.

Aventuró dos hipótesis para explicar el trasfondo de este asunto: lo más probable es que el gobierno federal en realidad no tiene dinero para la ejecución del proyecto, y por eso su propuesta es ominosa e irrealizable, y el tema “los tiene empantanados, porque es tiempo de elecciones, y si no le cumplen a los 640 mil derechohabientes del Issste”, corren el riesgo de perder Acapulco.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *