Golpazo de realidad

Joel Solís Vargas

A la mala, Claudia Sheinbaum acaba de comprobar que es verdad que prometer no empobrece y que es el dar lo que aniquila, tal como lo prescribe el refrán.

Cuando era candidata, prometió a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que abrogaría la Ley del Issste que promulgó Felipe Calderón.

Igual que su mentor, Andrés Manuel López Obrador, prometió cualquier cosa con tal de ganar votos. Pero ahora que ya está sentada en la silla presidencial ha dicho que no puede cumplir, porque no hay dinero para eso.

Así golpea la realidad a todos los sinvergüenzas que no tienen empacho en prometer incluso lo imposible con tal de sacar provecho momentáneo.

El México de hoy no es el del 2018, cuando las arcas de la nación estaban rebosantes de recursos que los odiados presidentes neoliberales anteriores a López Obrador acopiaron con disciplina y sentido de responsabilidad histórica.

Hoy, en el 2024, después de seis años de derroche y gastos a capricho y a placer, de proyectos tan colosales como inútiles, de saqueo en volúmenes no vistos hasta entonces, las arcas nacionales están vacías.

Y no podrán ser restituidas en el corto plazo porque la prioridad ahora es pagar las billonarias deudas que dejó el expresidente, el mismo que había prometido no endeudar a la nación.

En el entretanto, el gobierno federal deberá pagar los costos de las ocurrencias de su antecesor: cada día, la compañía Mexicana de Aviación pierde 3.4 millones de pesos, el Tren Maya pierde 7.1 millones de pesos, el AIFA pierde 1.2 millones de pesos, la CFE pierde 743.9 millones de pesos y Pemex pierde 2 mil 132 millones de pesos. 2,887.6 millones de pesos que se van al drenaje cada 24 horas en solo cinco de las muchas ocurrencias, caprichos y desatinos ideológicos de López Obrador; 86 mil 628 millones de pesos cada 30 días y, de no haber cambios, 1 billón 53 mil 974 millones de pesos en un año, la novena parte del presupuesto federal del 2025. Y así será hasta que la presidenta decida cerrar el grifo de la sangría, para lo cual tendría que romper con su mentor.

Porque, para complicarle el cuadro, recién el Banco de México (Banxico) anunció una revisión a la baja en su pronóstico de crecimiento económico para el país en el 2025, con lo cual su expectativa es de un aumento de apenas 0.1 por ciento del Producto Interno Bruto. O sea, nada. Y si no hay más economía, no hay más recaudación fiscal.

Y para el 2026, el banco central también redujo su estimación de crecimiento de 1.8 a 0.9 por ciento. Es decir: casi nada.

Así que Claudia debería prepararse para recibir muchos bofetones más de realidad, de esa realidad que los neoliberales que la precedieron vieron con mucha claridad, y a la que los populistas de la 4T —porfiados como son— le llevan la contraria.

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