Locatarios damnificados levantan estanquillos en los alrededores de Mercado Central de Acapulco

* No quieren vender en Diego Hurtado de Mendoza y no pueden instalarse en el estacionamiento, que está en rehabilitación

Tras su negativa a vender en la calle Diego Hurtado de Mendoza (que corre paralela al río Aguas Blancas) y ante la imposibilidad de instalarse de inmediato en el estacionamiento siniestrado por el incendio del 5 de junio, locatarios damnificados del Mercado Central de Acapulco han decidido establecer estanquillos en cualquier espacio disponible alrededor de esa central de abasto.

Con un poco de madera y algunas lonas, están levantando estructuras de 2 metros cuadrados y las están habilitando para operar como locales provisionales.

“Es que el gobierno no nos apoya en nada, ¿y cómo le vamos a hacer?”, exclama una afectada de mediana edad que, sin embargo, no quiere foto ni proporcionar sus datos, pues teme ser excluida de alguna ayuda que en el futuro pueda haber.

El estacionamiento trasero del Mercado Central, el más grande de sus dos aparcaderos, es escenario de trabajos de cimentación para levantar columnas que soporten un gran techo en forma de arco, que dará cobijo a los 330 locales que instalará ahí el ayuntamiento. Este martes, dos máquinas excavadoras y varios obreros horadaban el suelo con tal propósito.

Pero también estaba a la vista un montón de rollos de alambrón electrosoldado en forma de malla, de 2 metros de ancho por quién sabe cuántos metros de largo, que emplean los constructores para dar firmeza a los pisos, indicativo de éste será cambiado en su totalidad, es decir unos 3600 metros cuadrados, el área total aproximada del estacionamiento trasero, pues se fracturó por el intenso calor del incendio del lunes 5 de junio.

Así, pues, los damnificados del Mercado Central de Acapulco estrenarán piso, local y techo. El problema es que lo harán dentro de dos meses, cuando hayan concluido los trabajos. ¿Y mientras tanto de qué vivirán?

Esa es la gran interrogante que por estos días los persigue. ¿De qué vivirán los próximos dos meses, si el gobierno no les ofrece nada más, sobre todo cuando ellos rechazaron la propuesta de la alcaldesa Abelina López Rodríguez de instalarse en la calle de Diego Hurtado de Mendoza?

La solución que muchos de ellos están impulsando es instalar estanquillos de madera y lona en cualquier lugar disponible de los alrededores del Mercado Central. Doña Lupita (nombre ficticio), la comerciante damnificada consultada por este reportero, asegura que se vio obligada a conseguir 3 mil pesos prestados para comprar su madera y armar su local provisional, el cual levantó frente a una de las puertas frontales del Mercado, en un punto desde el que puede vigilar el local chamuscado que ocupó antes del incendio.

“Desde aquí puedo vigilar mi lámina (galvanizada), porque la voy a recuperar”, asegura a este reportero. Calcula que reanudará la venta de mercancía el próximo sábado, para lo cual deberá conseguir más dinero prestado.

Fue un día más en la vida de los locatarios damnificados del Mercado Central de Acapulco.

Rollos de alambrón electrosoldado, para dar cohesión al nuevo piso del aparcamiento, pues el actual quedó fracturado por el intenso calor del incendio.

En Diego Hurtado de Mendoza sólo quedan los cuadros que delimitarían y numerarían los locales provisionales. Los locatarios no aceptaron instalarse ahí.

Nuevos locales en la acera. Los damnificados pretenden vender en las banquetas mientras concluyen las obras en el estacionamiento.

El que habría sido local provisional 380 y ya no será, en Diego Hurtado de Mendoza.

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