Crece precepción de inseguridad

* Acapulco y Chilpancingo están arriba del promedio nacional; en Ixtapa, se pierde la tranquilidad

En Acapulco, la percepción de inseguridad aumentó de 76.3 a 81.1; en Chilpancingo aumentó de 76.5 a 81.7 y también en Ixtapa las cosas van mal porque pasó de 54.7 a 78.3. Esto tan solo en un semestre, el primero de 2022; sin embargo, autoridades estatales y municipales aseguran que la incidencia delictiva va a la baja.

Las cifras son del Instituto Nacional de Geografía y Estadística del INEGI; se trata de la encuesta de seguridad pública urbana que se aplica a los habitantes de 75 ciudades, que en el primer trimestre de 2022 arroja que 66.2 de los encuestados considera que es inseguro vivir en la ciudad donde se vive.

En Acapulco, en 2021 la percepción de inseguridad fue superior al promedio nacional aunque paradójicamente disminuyó respecto al año anterior, pasando de 76.6 a 76.3 en el primer trimestre de este año. En Chilpancingo no varió del año pasado al 2022, fue de76.5, mientras que en Ixtapa, Zihuatanejo, había relativa tranquilidad porque tenía 61.8 y bajó a 54.7 en el inicio de año.

Para el segundo trimestre, es decir hasta junio pasado, la percepción de seguridad en el entorno urbano no varió mucho: el 67.4 por ciento de la población de 18 años y más consideró inseguro vivir en su ciudad. En marzo era de 66.2.

Pero en Guerrero las cosas empeoran: En Acapulco aumentó la percepción de inseguridad de 76.3 a 81.1; en Chilpancingo pasó del 76.5 aumentó a 81.7 y también en Ixtapa las cosas van mal porque pasó de 54.7 a 78.3. Más del 20 por ciento en el segundo destino turístico más importante de la entidad.

En la encuesta publicada recientemente, el INEGI detalla respecto a la percepción de inseguridad en espacios físicos específicos por sexo, en junio de 2022, que el 82.3 de las mujeres manifestó sentir inseguridad en los cajeros automáticos localizados en la vía pública y 76.0 en el transporte público. De los hombres, 70.1 manifestó sentir inseguridad en los cajeros automáticos localizados en la vía pública y 64.3 en el transporte público.

En junio de 2022, 34.6 de la población de 18 años y más residente en las ciudades donde aplicaron las encuestas consideró que, en los próximos 12 meses, la situación de la delincuencia e inseguridad en su ciudad seguirá igual de mal. Por otra parte, 28.5 de la población refiere que la situación empeorará en los próximos 12 meses. Lo anterior representa un cambio estadísticamente significativo al alza de 4.6 puntos porcentuales frente a junio de 2021 y de 3.5 puntos porcentuales con relación a marzo de 2022, cuando se reportaron 23.9 y 25.0 por ciento.

Durante el segundo trimestre de 2022, 54.8 de la población de 18 años y más, residente en las ciudades objeto de estudio, manifestó que modificó sus hábitos respecto a llevar cosas de valor, como joyas, dinero o tarjetas de crédito, por temor a sufrir algún delito. Además, 49.3 reconoció haber cambiado hábitos de caminar por los alrededores de su vivienda después de las ocho de la noche, 48.9 modificó rutinas en cuanto a permitir que sus hijos menores salgan de su vivienda y 30.5 cambió rutinas relacionadas con visitar parientes o amigos.

Con relación al primer trimestre de 2022, hay un aumento de 2.4 puntos porcentuales respecto al hábito de permitir que menores salgan de su vivienda. En comparación con el segundo trimestre de 2021 se registró un descenso estadísticamente significativo de 1.5 puntos porcentuales en el cambio de rutina relativa a llevar cosas de valor y de 1.2 respecto a visitar parientes o amigos.

Entre los resultados de la encuesta que corresponden a junio de 2022, destaca que los porcentajes de la población de 18 años y más que identificó a las diversas autoridades de seguridad pública y que percibió su desempeño como muy o algo efectivo en sus labores para prevenir y combatir la delincuencia fueron: Marina con el 84.2., el Ejército con 81.3, la Guardia Nacional con 70.0, la policía estatal con 48.5 y por último, la policía preventiva municipal que tiene 42.9.

Durante el primer semestre de 2022, se estima que 27.4 por ciento de los hogares en zonas urbanas tuvo algún integrante que fue víctima de al menos un delito de robo total o parcial de vehículo, robo en casa habitación, robo o asalto en calle o transporte público (incluye robo en banco o cajero automático), robo en forma distinta a las anteriores o extorsión. Dicha estimación representa un cambio estadísticamente significativo1 en relación con el porcentaje registrado en el segundo semestre de 2021, que fue 25.2 por ciento.

En el semestre enero-junio de 2022, en 11.6 de los hogares encuestados al menos una o un integrante del hogar fue víctima de extorsión. En 9.7 de los hogares al menos una o un integrante del hogar fue víctima de robo o asalto en calle o transporte público y 9.5 fue víctima de robo parcial de vehículo.

Hasta junio de 2022, las ciudades con mayor porcentaje de personas de 18 años y más que consideraron que vivir en su ciudad es inseguro fueron Fresnillo, Ciudad Obregón, Irapuato, Cuautitlán Izcalli y Colima con 97.2, 90.4, 89.7, 89.7, 89.0 y 87.5. Las ciudades donde la percepción de inseguridad es menor fuero San Pedro Garza García, Benito Juárez, Tampico, Piedras Negras, Saltillo y Los Cabos con 15.1, 24.2, 27.6, 28.5, 29.8 y 30.7.

En tanto, la encuesta nacional de victimización y percepción de la inseguridad fue más dantesca: 18 mil 831 personas fueron víctimas de delito en 2021. En ese año, la mayor cantidad de delitos fueron robo (o asalto) en la calle o el transporte público; fraude y extorsión, con 21, 19 y 17, aunque en Guerrero, predominó la extorsión.

Un dato adicional al tema de la inseguridad: en junio de 2022, 78.1 de la población de 18 años y más manifestó que los baches en calles y avenidas son uno de los problemas más importantes en su ciudad; para 60.7 fueron las fallas o fugas en el suministro de agua potable y 58.4 consideró el alumbrado público insuficiente.

Una década de violencia

En el denominado “registro de incidencia delictiva”, el INEGI desglosa la totalidad de crímenes durante la segunda década del 2000. Como es de conocimiento generalizado, la espiral de violencia que vive el país inició en 2005; el recuento inicia en 2010, cuando los grupos delictivos emergidos durante la transición del gobierno federal priísta al primero opositor, de tinte panista, comenzaron a generar violencia generalizada por la pelea de territorio con otros grupos y diversos ilícitos contra la ciudadanía.

En promedio, en la década 2010-2200 hubo más de 30 mil asesinatos anuales en Guerrero. 2011 fue el único año de disminución, ya que hubo solo 27 mil 40.

En 2010, se dieron 33 mil 467 homicidios dolosos; en 2012 la cantidad fue 33 mil 762; 2013 acabó en 35 mil 366 y en 2014 aumentó a 42 mil 690.

El año 2015, cuando inició el anterior gobierno priísta de Héctor Astudillo Flores, estuvo peor porque los crímenes llegaron a los 53 mil 875; pero en 2016 bajó esa cifra a 47 mil 392. En 2017 siguió la disminución, pasando a 45 mil con seis asesinatos.

En 2018, los crímenes fueron 43 mil 51; pero en 2019 cayó más, a 30 mil 854 y cerró todavía más bajo en 2020, el penúltimo de Astudillo, con casi cien víctimas menos. La estadística se basa en la cantidad de asesinatos por cada 100 mil habitantes.

En este contexto, el Ejecutivo federal aseguró, el primero de septiembre pasado, que se dio una reducción en la cantidad de asesinatos promedio; la gobernadora Evelyn Salgado Pineda aseguró ese mismo día que en Guerrero también se ha reducido la incidencia de homicidios dolosos.

Según el Secretariado Nacional de Seguridad Pública, se habían cometido en Guerrero 15 mil 820 delitos a corte del último día de julio transcurrido.

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